Publicidad:
Terra
La Coctelera

crr62

30 Marzo 2010

La nave.

  La nave está en silencio y gira alrededor de nuestro viejo planeta. Todos duermen porque he suspendido las guardias. Miro la nave y sé (sólo yo) que lo que parece ser un vehículo seguro y fuerte, es en realidad un conjunto de piezas ensambladas como mejor pude, construida con partes que en ningún caso compré sino que fuí encontrando (y en algunos casos robando) en los lugares más insospechados. El módulo de combustible lo encontré al azar un día que se escapó la perra de mi cuñado del taller. Estuvimos dando vueltas por el campo más de media hora a pleno sol y la perra no aparecía por ningún lado. Cada vez ampliabamos más el radio de búsqueda y detrás de la vieja fábrica de cerámica, en medio de la nada me dí de frente con un tanque inmenso de combustible. Estaba abandonado y caído en el suelo. Inmediatamente calculé que allí dentro cabrían como mínimo 5000 litros de combustible. Tenía por lo menos tres metros de altura aunque estaba volcado, y sus patas asemejaban dos largos y poderosos escapes espaciales. No podía estar más oxidado y descascarado, pero el metal resiste casi todo y volví a hacer cálculos: trabajando duro podría recuperar aquella chatarra y tendría el módulo de combustible. Sólo me faltarían otros cinco o seis modulos según los planes que tenía por aquellos días. El módulo de habitabilidad también lo conseguí casi gratis. Recorrí las chatarrerías y fotografié docenas de vehículos, desde furgonetas hasta camiones. Cuando una tarde volvía a casa recordé que hacia unos años había hecho una foto cerca de aquellas chatarrerias. Ocultos entre trigales de un campo abandonado había descubierto tres autobuses muy antiguos. Siempre me había dedicado a esa clase de fotos: casas abandonadas, vehículos olvidados, edificios fantasmas en donde el paso del tiempo va apoderandose de todo con su óxido. Volví a aquel campo y los viejos autobuses seguían allí. Estaban igual que hacía unos años atrás, pero la maleza (que aquello no era trigo) había crecido casi hasta dejarlos completamente ocultos. Supongo que aquella tarde volví a pensar en el inmenso tanque amarillo de combustible y en que las cosas podían unirse si me lo proponía, y decidí que dos de aquellos autobuses serían parte de la nave (ya resolvería como sacarlos de allí) y que me iría al espacio en cuanto me fuese posible...

Ahora pienso en estas cosas cuando aquel tanque oxidado y aquellas chatarras forman parte del vehiculo en donde viajamos. Y sólo puedo ser optimista. La tripulación confía en mí y yo confió en mi nave, más allá de que esté construida con desechos y alambres, tuberías de cobre, motores que rescaté de distintas máquinas, pedazos de motos viejas y trozos de casi cualquier cosa. Nuestro destino está unido a cien mil tuercas que apreté yo mismo. El diseño de la propia nave, es un completo misterio. Ni yo mismo sé como se comportará en el espacio profundo ni hasta donde será capaz de llevarnos, pero en esta soledad espacial sólo puedo pensar en una frase: ONLY HOPE CAN KEEP US TOGETHER.

Enciendo los ordenadores de a bordo por primera vez.

He puesto luces de alerta por todos lados, un poco por precaución y otro poco por estética, para que parezca que es una nave muy sofisticada.

Preparo café con leche y abro un paquete de criollitas.

La vida en el espacio es (hasta ahora) muy tranquila.

servido por Claudio sin comentarios compártelo

sin comentarios · Escribe aquí tu comentario

Escribe tu comentario


Sobre mí

Avatar de Claudio

crr62

Alicante, España
ver perfil »
contacto »

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera